8 de noviembre de 2012

¿Aceptás tus errores?

1. Honestamente ¿Te considerás una persona que pelea por todo?

2. Te molestaste con u mejor amigo por una tontería. Lo malo es que ambos dijeron cosas horribles. ¿Qué hacés?

3. Cortás a tu novio/a, pero a los pocos días reaccionás y sentís que aún lo/a querés. ¿Tratás de reconsitarlo/a?

4. Vas caminando tranquilamente por la calle, cuando de pronto tropezás con alguien sin querer, ¿ cuál es tu primera reacción?

5. Una noche de parranda, se te va la onda y llegás demasiado tarde a tu casa. Obviamente, tus papás están echando chispas y te regañan fuertemente. Entonces vos…

6. ¿Alguna vez te has tenido que disculpar con alguien que te cae de la patada?

7. Te burlás de un compañero delante de toda la clase. Al día siguiente, te enterás que hasta lloró por tu culpa. ¿Qué hacés?

Respuesta:

¡Cero humildad! A vos casi te tienen que retorcer un brazo para que pidás perdón por algo que hiciste. Esa actitud demuestra tu falta de madurez y de humildad. Dejá a un lado ese orgullo, procurá aceptar tus errores y sé más tolerante cuando alguien se equivoca.

En la cuerda floja De vez en cuando se te sube a la cabeza el orgullo y te sentís un “dios” que por nada del mundo se rebajará a pedirle perdón a un simple mortal. Ojo, esto puede hacer que perdás la simpatía de muchas personas. Procurá ser más consciente de tus errores y enmendarlos. Recordá que es de sabios pedir perdón.

¡Amor y Paz! No es que seas la mejor persona del mundo, pero a pesar de tu edad tenés la madurez necesaria para admitir tus errores y pedir perdón cuando te equivocás en algo. ¡Esa actitud habla muy bien de vos! Pero cuidado, siempre habrá quien querrá aprovecharse de tu nobleza… Mantené los pies sobre la tierra.