La vida por las buenas
¿Te ha pasado que hay días en los que deseás no haber salido de la cama? Todo te sale al revés. Si no es una mala nota, es un castigo en tu casa o tu novio/a te mandó a volar. Pareciera que la vida misma se encargara de jugarte la vuelta para que todo se torne oscuro. Sin embargo, te das cuenta que algunos amigos pasan por lo mismo, pero ellos aún mantienen el buen ánimo ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué hace que algunas personas sean más felices que otras?
Dos formas de ver la vida
En la vida hay dos clases de personas: optimistas y pesimistas. Las primeras da una respuesta positiva ante un mal momento. No es que “les dé igual” o “les resbale”, simplemente no se preocupan: se ocupan de resolver sus problemas con buena cara. Ahora bien, las segundas, son aquellas que desde que ven una nube gris, predicen que el día será adverso en todos los ambientes: casa, colegio y hasta con los amigos y la pareja. Pasan el tiempo quejándose y protestando “por qué a mí” , en lugar de buscar una solución.
Cuestión de actitud
La principal diferencia entre ambas personas es la manera en que explican y enfocan los acontecimientos de su vida. Implica pensamientos, sentimientos y acciones. Si alguien es pesimista, se empeñará en descubrir inconvenientes y dificultades exageradas; mientas que el optimista se esforzará en encontrar soluciones, ventajas y posibilidades, siempre de una forma realista y racional.
Ahora bien, hay situaciones que se te pueden tornar muy difíciles. Para ello, deberás ser crítico, es decir, no dejarte llevar por la ansiedad y tener en cuenta las posibles consecuencias y soluciones. Además, recordá que todo es temporal y transitorio, nada es eterno.
¿Cómo sentirte optimista?
- Caminá erguido y con pasos firmes, sentirás más confianza de vos mismo.
- Que en tu vocabulario siempre existan palabras positivas “yo puedo porque quiero”.
- Evitá utilizar términos como “nunca”, “siempre” y “solo a mí”.
- Hacé memoria de tus logros y disfrutá el presente.
- Aprendé de tus errores y no utilicés frases como: “qué tonto soy”, “todo me sale mal”, “jamás puedes hacer las cosas bien”.
- Aceptá a los demás como son.
- Cambiá las quejas por acciones de gracias.
- Amate y amá a tus sueños. No renunciés a ellos y luchá por alcanzarlos.
Buen humor
Si sos optimista, tenderás a tener mejor humor, a ser más perseverante y, por ende, más exitoso, pues estarás enchufado en el positivismo y la esperanza de que las cosas siempre mejorarán. Y por supuesto, jamás te harán falta los buenos amigos a tu alrededor.












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